La inseguridad que provoca una mala política en materia de inmigración

06.04.2011 00:00

En los próximos años, el Estado español deberá tener muy clara su politica en materia de inmigración, sobre todo en el caso de Ceuta y Melilla, a no ser que le de igual conservar ambas ciudades o perderlas ante el empuje demográfico regular y la inmigración irregular marroquíes.


Se imponen medidas de integración social para los inmigrantes ya instalados en esas ciudades y el resto de España pero también una mayor rigidez con respecto a la inmigración irregular intensificando la persecución de las mafias dedicadas al tráfico de personas.

La crisis económica puede conllevar una creciente conflictividad social y laboral y nuevos brotes racistas por una equivocada sensación de que los inmigrantes estén compitiendo con los desempleados españoles en el mercado laboral cuando es sabido que dentro de pocos años, la media de edad de los trabajadores españoles superará los cuarenta años y que se necesitan en torno a 100.000 inmigrantes anuales para cubrir toda la demanda laboral española si no quiere llegarse a la quiebra total del sistema de la Seguridad Social, lo que conllevaría la imposibilidad de sostener las pensiones.

Ahora bien, no puede contratarse a inmigrantes sin garantías ninguna y mucho menos conservar los guettos ya existentes en las ciudades españolas o permitir que las diferencias sociales sean aún más acusadas ya que puede provocar conflictos callejeros e inseguridad, especialmente en las mencionadas Ceuta y Melilla.
 


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