El deterioro del medio ambiente como arma terrorista

08.04.2011 00:00

En la Guerra de Irak, Saddam Hussein ordenó quemar los pozos petrolíferos para convertirlos en escudo defensivo de la capital. Probablemente también deseaba eliminar una de las razones por las que las grandes potencias no se han ido del País, aunque ello les esté costando tantas vidas humanas: la explotación del petróleo irakí. Además, ordenó también que se derramaran todos los barriles que fuera posible al Golfo Pérsico y sus playas. Entre seis y ocho millones de barriles corrieron esa suerte, lo que provocó la muerte de 30.000 pájaros que se alimentan de recursos marinos, desapareciendo la mitad de todos los corales de la zona.

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Evidentemente, lo peor fue el aumento del cáncer provocado por el incremento de partículas de carbón, los gases y el petróleo en combustión, todo emitido a la atmósfera. El conocido como “síndrome del golfo” es una patología que existe, no es ninguna invención de los soldados por tal de volver cuanto antes a sus casas y está provocado en parte por esas partículas que pueden pasar fácilmente a los pulmones y ocasionar no solo cáncer sino también asma si el soldado es alérgico y si la exposición es duradera pudiera suponer la destrucción de los alvéolos pulmonares.

Por otro lado, los barcos petroleros que circundan el globo son armas muy eficaces en manos de terroristas si consiguen destruirlos y crear con ello mareas negras cuyos efectos pueden ser demoledores para el medio marino de la zona donde se perpetrara el atentado.

Un barco petrolero que explote debido a un atentado se convertiría en un arma destructora como pocas en una ciudad portuaria. Los petroleros clase ULCC pueden albergar más de 500.000 toneladas de crudo y medir más de 400 metros de eslora y están también los petroleros clase VLCC, que son los más comunes, que albergan perfectamente 200.000 toneladas. Es verdad que muchos no entran en los puertos puesto que a plena carga su casco queda sepultado bajo el mar quince metros, pero existen puertos enormes donde si entran esos petroleros como los de Rótterdam, Hamburgo, Nueva York o Escombreras en Cartagena.

Cierto que existen nuevas medidas de seguridad a raíz del 11-S pero no todos los puertos del Mundo las han llevado a la práctica debido a su enorme coste y ya hemos visto los efectos para la salud humana o para el medio ambiente de varios millones de barriles quemados (un superpetrolero puede transportar perfectamente un millón de barriles).

Repsol ha invertido la cantidad de 24 millones de euros en la prolongación del Muelle de Bastarreche, en Cartagena, para adaptarse a los 11 millones de toneladas de refino que pretenden descargar en 2010, pudiendo entrar en la dársena de Escombreras superpetroleros de hasta 315.000 toneladas. Una vez concluidas las obras entre este año 2008 y 2009, las instalaciones permitirán la descarga de dos petroleros al mismo tiempo y desde allí se abastecerá a las refinerías de Cartagena y Puertollano, muestra de la enorme capacidad del complejo que prevé también la ampliación de la refinería.

Las medidas de seguridad serán muy avanzadas: los sistemas de carga y descarga más modernos, barreras anticontaminación, una pasarela electro-hidráulica de acceso a buques, un sistema de aproximación láser para los petroleros y ganchos de escape rápido. Completan las medidas cámaras de seguridad conectadas al centro de seguridad de la refinería y una vigilancia permanente de la Guardia Civil al ser instalaciones estratégicas de primer orden.

Pero si una organización terrorista consiguiera vulnerar todas las medidas de seguridad y la refinería explotara podría generarse una nube tóxica que llegaría en poco tiempo a la ciudad de Cartagena pues las refinerías son de las industrias más contaminantes que puedan existir en la actualidad, por muy modernas que éstas sean. La contaminación se producirá en el aire que la gente respira, en el agua tanto del mar cercano a Escombreras como en forma de lluvia ácida a la agricultura del campo de Cartagena, contaminando sus suelos y vegetación. Esto sin contar el riesgo de cáncer de quienes inhalen el aire tóxico y recordemos que Cartagena tiene una población de más de 200.000 habitantes.

Por si alguien cree que un atentado en Escombreras no es posible, recordaré que entre 2001 y 2005 hubo más de cien fallos graves en la seguridad de las instalaciones (*)

¿Cómo sentirían los habitantes de Cartagena una explosión en la refinería de Escombreras? Dependiendo de la magnitud sería parecido a un terremoto y una enorme nube negra se elevaría pudiendo ser vista a mucha distancia. Desde luego, Escombreras, que está separada del Puerto de Cartagena y de su núcleo urbano, no afectaría a la ciudad si se formaran bolas de fuego y con ellas misiles (entiéndase, estructuras quemadas que salieran disparadas). Pero sí puede producirse un efecto dominó que sería catastrófico puesto que aunque la directiva Sevesso II recomendaba que las numerosas empresas instaladas en Escombreras compartan información sobre los materiales y compuestos químicos con los que trabajen en todo momento, lo cierto es que es una medida difícil de llevar a cabo por el hermetismo lógico de la competencia industrial, sin embargo, junto con la construcción de infraestructuras comunes para facilitar la evacuación si fuera menester así como la mejora de las comunicaciones que se ha producido, se ha avanzado bastante.

Pero el riesgo sigue siendo muy elevado y las medidas de seguridad han de ser tomadas muy en serio por todas las empresas e incluso reforzar más aún la vigilancia policial. No olvidemos que un atentado en Escombreras pudiera destruir instalaciones empresariales y energéticas muy estratégicas para España que abastecen de petróleo, butano, fertilizantes, productos químicos y carburantes, gas natural, etc. Por lo tanto, otra de las medidas debiera ser no ubicar en una misma zona fábricas químicas, refinerías y demás instalaciones parecidas, separadas por escasos metros unas de otras. Cada zona debiera albergar un sector (petrolífero, químico, nuclear, eléctrico, etc.).

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(*) Fuente: Autoridad Portuaria de Cartagena (puede consultarse en la edición de 06/03/2006 del diario “La Verdad de Murcia”)

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