Crímenes satánicos

12.04.2011 00:00

En la actualidad, ese tipo de crímenes sigue produciéndose. En Guatemala, la Policía halló el año pasado una niña decapitada y junto a ella simbología satánica, una calavera de vaca y un pentáculo que en contra de lo que se cree no es un símbolo satánico, por lo que creo que los que llevaron a cabo tan atroz crimen querían dar a entender eso y utilizaron lo que consideraban parafernalia satánica típica. También encontraron una rana envuelta en trapos y una imagen de Maximón. Para quiénes no sepan quién es Maximón os aclararé que algunos indígenas mesoamericanos lo adoran considerándolo el dios que personifica la traición por lo que en el sincretismo que llevó a cabo la Iglesia católica para adaptar los dioses de las tribus indias de América Central al santoral cristiano, Maximón fue asociado con San Pedro o Judas Iscariote por ser personajes que traicionaron a Cristo (Pedro negando conocerle hasta tres veces y Judas vendiéndole por 30 monedas de plata). Aunque la traición de San Pedro es reprochable, nadie la asocia a un demonio e incluso la traición de Judas Iscariote no se cree que estuviera influida por el Demonio; simplemente fue la debilidad humana la que le empujó a vender a su maestro y amigo. Por lo tanto, esos individuos de Guatemala no sabían muy bien que es satánico y que no lo es, simplemente adornaron la escena del crimen como si fuera un asesinato ritual o jugaban a ello (un juego, en todo caso, aborrecible). Dos fueron los asesinos, dos jóvenes de 18 y 19 años de edad que decían estar bajo los efectos de una droga. Además, abusaron sexualmente de la niña lo que parece más el móvil que el satanista. Los especialistas aseguran que el heavy metal influye de algún modo en la actitud de estos jóvenes. Se habla de letras ocultas en los discos de vinilo si se ponen al revés o si son cds, ralentizando el play. Yo creo que todo esto son tonterías más propias de una leyenda urbana que otra cosa porque esas letras no influyen en la psique de nadie, en todo caso dan risa.

La Guardia Civil cuenta con un equipo especializado en una de sus Unidades Centrales y también el Cuerpo Nacional de Policía pero los grupos sectarios son difíciles de investigar, precisamente por su hermetismo. Introducir una fuente de información resulta arriesgado porque pudiera acabar captada por la secta ya que someten a sus adeptos a sucesivas fases de captación e introducción en su círculo, con pruebas para superar los distintos niveles por lo que la fuente debe tener un gran dominio de sí mismo para no caer en sus redes e influencia; la única posibilidad es un agente doble pero lo del dominio sobre sí mismo también cuenta para él, por muy especializado que esté en su trabajo. En este último caso, el riesgo es que una vez captado revele datos confidenciales de investigaciones policiales.

Así que el mecanismo que se sigue para investigar a las sectas es documentarse sobre ellas, mediante informes de periodistas de investigación, sacerdote o parapsicólogo serio o estudiando su Historia y la de los símbolos que utilizan y de este modo saber separar verdadera criminalidad de superchería. Otro medio, el más utilizado, casi el único viable, es interrogar a personas que han escapado de alguna secta e intentar contar con su colaboración, tanto para desarticularla como para ayudar a sus víctimas a que se desprogramen del lavado de cerebro al que son sometidos.

Los captados por las sectas son personas que han de ser atendidos por psiquiatras pero los dirigentes de esas sectas están muy cuerdos. Deben estarlo ya que necesitan controlar sus cinco sentidos para dirigir la secta y los beneficios que genera, saber como reinvertirlos, mantener contactos, etc. Sencillamente se trata de individuos que se aprovechan de la debilidad de otros para convencerles de que formen parte de esas sectas donde se les atenderá y pasarán a ser miembros de una hermandad en la que dejarán de tener problemas y todos se ayudan entre ellos. Evidentemente, nada más lejos de la realidad. Llega un momento que el cerebro está tan condicionado que la personalidad ha cambiado por completo, sepultando la original o verdadera en lo más profundo del subconsciente; buscar esa personalidad perdida durante la captación es una ardua tarea para los profesionales como los psicólogos, los cuales se han encontrado con casos casi imposibles de reincorporar a la sociedad.

En Italia, el satanismo está a la orden del día y es curioso porque es el País más católico del Mundo y donde se encuentra el Vaticano, centro cristiano mundial. Tal vez sea debido a esto que Satanás esté interesado en captar más adeptos en la Península de la bota que en otros (se calcula que hay más de 250 grupos satánicos en todo el País, según fuentes policiales).

Las coberturas utilizadas suelen ser ONGs o asociaciones de ayuda para crecer como personas o profesionales en determinados sectores, relajación mental, parapsicología… Organizan cursos y en los mismos observan la vulnerabilidad de cada alumno para saber por donde apretarles más a la hora de captarles definitivamente: puntos débiles, manías, depresiones, etc.

En España y Francia, el País Vasco, por alguna razón, es muy dado a este tipo de grupos. Se han hecho cálculos basados en las apariciones de noticias en la prensa relacionadas con el tema y se estima que en las Provincias vascongadas hay en torno más de 4.000 personas adeptas en mayor o menor medida de estas sectas, por lo general destructivas. Otras 4.000 personas pudieran adorar al Diablo también en otros lugares de España, sobre todo se han detectado en las Provincias de Barcelona y Madrid pero también en el Levante. Es obligación moral de todos los ciudadanos comunicar cuantas sospechas tengan sobre grupos de esta índole o que pudieran dedicarse a dichas actividades.

En España, el aumento de la inmigración procedente de Países latinoamericanos ha traído también la importación de sus costumbres y creencias religiosas como la santería, el vudú o la magia negra que en ocasiones han dado lugar a macabros rituales con resultados sangrientos que pudieran ser ocultados bajo un móvil diferente como es el de peleas callejeras o saldo de cuentas entre bandas diferentes de “Latin Kings”. Es necesario, por lo tanto, que los Cuerpos de Seguridad sepan diferenciar entre un fenómeno y otro pues de lo contrario habrá desapariciones y asesinatos sin resolver y lo peor, sectas actuando con total impunidad bajo el paraguas de los Latin Kings sin que éstos sepan que son utilizados como cobertura para sus crímenes, lo que no elimina la amenaza que para nuestras ciudades significa el movimiento Latin King.

Aún causa estupor el asesinato de los cuatro jóvenes rusos en septiembre de este mismo año 2008, obligados a emborracharse y cosidos a puñaladas posteriormente, nada menos que 666 puñaladas y de nuevo me atrevo a decir que no se trataba de verdaderos satanistas. Todo aquel que utilice esos supuestos símbolos satánicos lo hace para causar más impacto y miedo en la opinión pública, lo cual le excita sobremanera, son en todo caso psicópatas, pero no satanistas, entre otras cosas porque el número de la Bestia probablemente no sea el 666 sino el 616 y ni siquiera pertenecerá a Satanás sino que es más posible que corresponda al nombre de algún enemigo de los cristianos en época del autor del Apocalipsis que lo trasladó a números para que no se supiera lo que quería decir; una lenguaje en clave que solo entendían los miembros de su comunidad, los primeros cristianos. El 616 fue descubierto no hace mucho en unos papiros que se conservan en Oxford, lo que también significa que lo del 666 ha sido una gran patraña que ha durado muchos siglos, ya fuera por un error en la traducción del texto original ya por infundir miedo, el caso es que la historia del 666 es una farsa.

Los “siniestros” o “góticos”, una de tantas tribus urbanas, son fans de lo satánico: se vistan con ropas negras, se maquillan como salidos de la película “El Cuervo”, film de culto para ellos y ellas y les encanta organizar fiestas con símbolos demoníacos y música underground, pero suelen ser totalmente inofensivos, simplemente se divierten así, sin hacer daño a nadie ni molestarles. Son las mentes débiles y manipulables las que acaban buscando salidas a sus problemas considerando a todo el mundo como su enemigo y realizando espantosos crímenes para resarcirse o jóvenes que abusan sexualmente de personas queriendo después dar a entender al juez que ha sido un crimen ritual, que están locos y por lo tanto necesitan ayuda psiquiátrica, para de este modo librarse de cumplir su pena en un centro penitenciario. De nuevo mi insistencia en que tanto Cuerpos de Seguridad como fiscales sepan discernir y separar una cosa de la otra: el asesino que lo hace por placer y el criminal que sigue un ritual en sus actos y que probablemente, éste sí, necesite algún tipo de ayuda psicológica, por lo menos para desprogramarse de su adscripción al grupo o secta al que pertenezca.

 


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